INTRODUCCIÓN

Estamos en un momento histórico donde los pacientes tienen al alcance de sus manos muchos datos sobre el cáncer, ya sea por impresiones personales en conversaciones cotidianas, pues el cáncer de seno ha trascendido todas las esferas de la sociedad, o por una simple búsqueda en internet, donde cualquier persona puede dar su opinión y donde en su gran mayoría estas son basadas en mitos y prejuicios. Este tema siempre asustará a las pacientes y no es para menos cuando se sabe que representa el segundo cáncer más común en el mundo y el más frecuente entre las mujeres, siendo esta la primera causa de muerte por cáncer en países menos desarrollados.

Si se viera a la paciente como un sujeto activo dentro de los estudios diagnóstico, por ejemplo en la mamografía, en el caso que la paciente esté relajada al momento del examen, evitaría incomodarse durante el desarrollo del estudio lo que directamente facilitaría la tarea de los especialistas, beneficiando la calidad de las imágenes.

Y esto se puede lograr cuando se incluya a la paciente como parte integrante del equipo de imágenes diagnósticas; en el momento que a la paciente se le informe de manera clara y sencilla, esto le permitirá la compresión de su entorno y le dará la sensación de control de la situación, en especial la capacidad para lidiar con la ansiedad que le puede generar a cualquiera el tema de un posible cáncer.

Este capítulo de control de calidad lo que busca es brindarle la información de primera mano y recomendaciones suficientes a la paciente para que se sienta integrada al equipo de trabajo.